
Para la despedida de Forrest yo le comenté a Don que ya mero me voy a ir de retache y no he tenido la oportunidad de conocer las costas de Carolina, que fue lo primero que supe de estos lares: “Las playas son de lo mejor”. Don dijo “no temais a quien temió” que el se iba a encargar de organizar una ida y a ver quién se apuntaba,
Don es una de esas personas que el movimiento del biodiesel necesita. Es un ingeniero que trabaja para Caterpillar y es el miembro de la cooperativa mas entusiaste. Nunca falta a una reunión, echa la mano cuando se necesita y además se toma el rollo en serio. Es el cuate que se puede ver en la primera foto del articulo que salió en el periódico. Últimamente ha estado investigando como mejorar el tanque de combustible. Le ha puesto sellos para evitar la entrada de agua y le hemos hecho pruebas de contaminacion microbiologica. Es un miembro calidad 5 estrellas.
A la semana siguiente de la conversación anterior (ya mas sobrios los dos) me pregunto: ”Bueno, todavía queres ir a la playa?” Ni lento ni perezoso le dijo que por supuesto. Quedamos que saliamos el viernes a medio dia hacia los “Outer Banks”, donde hay mas playa y menos gente. El unico que se unio a la expedición fue Tom, el otro practicante, asi que agarramos nuestras chivas y tomamos la autopista 64 direccion este desde el centro de Pittsboro hasta la costa. Pero no nos ibamos a detener en la costa, sino que el destino eran las Islas de la Barrera. Paralelo a la costa hay este sistema de islas largas y angostas que hacen una verdadera maravilla natural. Entre la tierra firme y las islas hay una gran piscina y del otro lado el mar de a de verdad, donde si hay olas. Todo esta conectado ya sea por grandes puentes o por ferrys.

A eso de las 8 de la noche (aun con sol) llegamos a Frisco, donde nos quedamos en un lugar para acampar. El campamento es un lugar curioso: Calles asfaltadas donde parquear el carro y a la par una mesa y un poco de arena donde poner la carpa. La Westfalia de Don es una maravilla, aquí la ven ya convertida en carpa.

Montamos campamento y la lluvia y viento impidieron que hicieramos una fogata a la orilla de la playa. No por nada desde este lugar fue los hermanos Wright lazaron su historico primer vuelo.
Al dia siguiente jalamos tempranito al faro de Cape Hatteras que pueden ver aquí.

Nos echamos las cientoquinientas gradas para arriba y el museo que hay abajo. Después subimos el carro al Ferry y fuimos a la isla de Ocracoke. Esa sila es el fin del camino, solo se puede llegar por Ferry y no ha puentes para las demas islas del sur. Asi que nos recorrimos la isla. Por alli encontramos un alquiler de cayacs y decidimos echar el colazo. Fue una maravilla, nos metimos por unos canalitos donde solo habia aire puro, montones de tortugas, ranas, aves costeras y al salir: delfines!! Salimos persiguiendo a los delfines y podran adivinar quien gano la carrerita.
Después del almuerzo regresamos a Hatteras y yo les dije a aquellos: “Bueno mucha, mientras mas tarde se haga, mas frio hace afuera, asi que al agua patos”. Ese fue uno de los tantos shocks culturales. Uno se imagina que al ir a la costa, la temperatura es mas alta, pero nel, como el agua aqui esta fria, de ehcho hay como 10 grados menos en la costa que en el triangulo. Tambien la aerna blanca es un shcok, auqnue uno se espera que sea blanca, siempre es raro. Beuno, pero como tradiciones son tradiciones, me meti al agua y quien dijo que me iba a rajar? El agua estaba como a 12 grados, pero al rato de estar en el agua los pies se me acostumbraron y ya me anime a meterme. Al ver que si se podia, Tom y Don se unieron y pasamos un buen rato surfenado las olas. Hasta que aparecio una aleta muy cerca de nosotros. Ya afuera del agua determinamos que era un delfin y que no habia tanto clavo, pero igual, el frio gano y nos fuimos a cuajar.

Por supuesto que la conversación giro en torno al biodiesel. Don incluso tiene un CD con rolas sobre biodiesel, y el pobre Tom ya se estaba poniendo a tusa de tanto que fue incluido dicho CD en la rotacion del DJ. “It’s a Diesel, Biodiesel Van”, jajaja.

El domingo salimos temprano de retache. Teniamos que estar a las 12 en Moncure, para la reunion dominical. Llegamos cabal a tiempo para el almuerzo y los tours y para seguir trabajando en el reactor. Fue un fin de semana inolvidable!!
